Se acercaba el final de la partida entre observadores a lo ajeno, seducido por el alcohol, desquiciados mediadores.
Tercer aviso y jaque mate a mi conciencia de nodo, quitando cascotes tratando de salvar al alfil sonambulo, ataviados con lenguas dulcificadas, respuestas y lagrimas de cocodrillo, lloros impersonales, dictadura de lo etéreo.
Fase regresiva,justificación en diferido y ni una disculpa.
Sigo sin escuchar la palabra perdón despues de haberme magullado con el fuego ajeno.
Me siento en silencio en mitad de la montaña, escuchando palabras que pasan y pasan, obviando la realidad, dejandolo pasar,perdono pero nunca olvido, en mi memoria se acumulan hilos de amnesia y un cordero con colmillos afilados.
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