lunes, 4 de mayo de 2026

The sunset over the castle on the hill

No hay certeza de la incertidumbre, no hay paganismo que te pueda olvidar, no hay vida que me pueda hacer olvidarte.

Nado entre la duda y la vida en un tsunami en las pestañas, agarrado a tonalidades de verde, pulsando  un botón sin objetivo con los ojos vendados,  tengo los miedos agarrotados y las emociones cansadas de dormir con "narcisismos" disfrazados de futuro.


Se me enmarañan las ganas, me seducen las despedidas y me abrazan sionismos disfrazados de promesa.


Y mientras tanto, arquetipos del numero 5 me persiguen disfrazados de dementores a lomos de Jung

lunes, 20 de abril de 2026

El verde Cerro del telégrafo

Para empezar, comenzaremos por el final de algo que nunca se inicio, humo esperanza con tintes de partida de ajedrez entre ansiedad y matices de colores antagonistas.

Una noche de abril marcado en un calendario invisible "desconectar", por miedo, por ajeno interés en otros cuerpos/mentes, quien sabe.. y quien quiere saber, por falta de caballerosidad, por desdibujar una idealización que no podía soportar, por no encontrar motivos para marcharse simplemente decidió que el silencio era el mejor vinculo.

No la culpo, todos tenemos nuestros motivos, objetivar o abordar si son justos o no ya no es mi tarea, es tarea de la vida, fruto vital, acertijo errante.

Recuerdo una tarde marzo cerrar los ojos mientras realizaba ensoñaciones aparecer un fuego verde, centelleante, de improvisto la calculadora marco" Sintax error" y de repente una voz me susurro:

" Y sin saber como ha sido, voy a colarme en tu mente"

Me encuentro en una época en la que mi skin es básicamente "Atlas sosteniendo el mundo", aquello fue como agua limpia, cristalina, una correlación que aumentaba en fiabilidad día tras día, un encanto bípedo, un pozo de Dante, una amalgama de sueños sujetos al estribor de la ciencia, una conexión que gritaba "AD ASTRA".


A veces marchaba asustada, y después volvía con más fuerza, como una loba que espera dominar a la manada cada noche de luna, creando estrategias para el amanecer, prófuga de Morfeo, asidua del hipnotismo de una Una noche en Paris con Woody Allen.

Me dejaba llevar por tantos matices, empezaba a extasiarme y además me miraba en un espejo que me reflejaba con todos los colores que había  ido perdiendo estos años, por un tiempo casi eterno volví a ser yo, los polos terrestres se invirtieron, las mentes correlacionaron, el causa-efecto se hizo patente mientras la música de interestelar sonaba de fondo, ni siquiera Taleb habría podido profetizar sobre tal suceso, más que un cisne negro, había sido un cuervo con diamante.

Veía y observaba como ella se dejaba llevar por la emoción y de forma furtiva después frenaba casi en seco, "asustada", como tanteaba de forma muy sutil, disfrazando verano con hielo del pleistoceno..


El caso es que en algún punto lo acepte, lo desee y lo quise, me encendí la pipa del solsticio con Copérnico y me abrace a un sol de casi invierno, a riesgo de calcinarme entre dantescos muros de oro.


Quemaduras que no fueron tal, simplemente quedara como recuerdo semántico bajo la piel, del que mínimo me acordare cada 9 de mayo, aunque mi postura sea el silencio. Aunque mi prosa sea el quebranto, aunque no hayan razones, aunque si me agite pensando en la posibilidad.



Un parpadeo, visto y no visto,

Una maraña emocional, coeficientes correlacionando por encima de expectativas,

Un museo de fósiles en pleno apogeo, algoritmo no previsto, contradicción vestida de sopresa,

Ella sin tomar decisiones firmes ni decisivas, asustada por un lector de mentes, el sin esperar confirmación tras semana santa,

Patrón de filósofos, leyendo el buscón para no encontrar sepelio en bandera blanca,

Ni Trevijano con tanta artillería de enfrasco en tan colosal batalla, drones de ansiedad dirigidos por hacienda, persiguiendo a morosos emocionales.