Leyendo tus miedos disfrazado de la sombra de Odín, con un vínculo como arlequín y la duda enterrada en un inexpugnable fortín , lejos de la superficie, impregnando el corcho donde maceran tus infusiones con reliquias aerostáticas que arropan tus humedades vacantes.
Te arropo y pongo el "mute", mi gestión emocional se encarga del resto, un pesto, una sugerencia y una dulce comisura, el miedo a la decepción y el tránsito de la invisibilidad, como Mozart sin oídos, música para la estanca estabilidad, descifrando estados de aquelarres bélicos.
"El cambio es una puerta que se abre desde dentro"
Los disfraces caen y las palabras los recosen, a expensas de máscaras temporales.
Sentado en el patio de los miedos mudos, haciendo lenguaje de señas a Nils Bejerot, tragando saliva en Estocolmo, escalofrío y prosigo.
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